dijous, 26 de desembre de 2013

El Nadal de T.S. Eliot

Esquirol i pinya, Llúcia Garcia Torras

Per acabar les referècies de la Nadala dos mil tretze, aquí sota el poema "El cutivo de árboles en Navidad", de T.S. Eliot, en versió de José M. Valverde. És una mena d'assaig, en el format breu del poema, per a mi definitiu sobre el tema. El veritable esperit de Nadal rau en l'admiració fantasiosa de l'infant per un imaginari que compleix una funció quan serà adult. 
      Aquest sentiment de l'infant resta com una pinya rosegada, per l'esquirol del temps, a les mans de la persona madura.  


El cultivo de árboles en Navidad

Hay varias actitudes hacia la Navidad,
de algunas de las cuales podemos prescindir:
la social, la torpe, la abiertamente comercial,
la juerguista (las tabernas abiertas hasta la medianoche),
y la infantil –que no es la del niño
para quien la vela es una estrella, y el ángel dorado
extendiendo las alas en lo alto del árbol
no es solo un adorno, sino un ángel.
El niño se asombra del Arbol de Navidad:
dejadle seguir en el espíritu de asombro
ante la Fiesta como un acontecimiento no aceptado como pretexto;
de modo que el arrebato refulgente, la sorpresa
del primer árbol de Navidad recordado,
de modo que las sorpresas, el deleite en nuevas posesiones
(cada cual con su olor peculiar y emocionante),
la espera del pato o el pavo
y el esperado respeto ante su aparición,
de modo que la reverencia i la alegría
no se olviden en la experiencia posterior,
en el aburrido acostumbrarse, la fatiga, el tedio,
la conciencia de la muerte, la conciencia del fracaso,
o en la piedad del converso
que puede estar manchada de presunción
desagradable a Dios e irrespetuosa para los niños
(y aquí me acurdo también con gratitud
se Santa Lucía, su canción i su corona de fuego);
de modo que antes del fin, la octogésima Navidad
(con <octogésima>> quiero decir la que sea la última)
los recuerdos acumulados de emoción anual
queden concentrados en una gran alegría
que también ha de ser un gran temor, como la ocasión
en que el temor invadió todas las almas:
porque el principio nos hará recordar el fin
y la primera venida, la segunda venida.

T.S. Eliot
Poesias reunidas 1909-1962, 
Alianza Literaria, Madrid, segona Edició, 2006.